إِنَّمَا يُرِيدُ ٱلشَّيْطَٰنُ أَن يُوقِعَ بَيْنَكُمُ ٱلْعَدَٰوَةَ وَٱلْبَغْضَآءَ فِى ٱلْخَمْرِ وَٱلْمَيْسِرِ وَيَصُدَّكُمْ عَن ذِكْرِ ٱللَّهِ وَعَنِ ٱلصَّلَوٰةِ ۖ فَهَلْ أَنتُم مُّنتَهُونَ
El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Alá y hagáis la azalá. ¿Os abstendréis, pues?
Al mostrarles los embriagantes y las apuestas como algo atractivo, el Demonio busca introducir en sus corazones el odio y la animosidad, y alejarlos del recuerdo de Al-lah y la oración. ¿Dejarán entonces, creyentes, estas prácticas condenables? No hay duda de que hacerlo les conviene.