وَإِذَا ضَرَبْتُمْ فِى ٱلْأَرْضِ فَلَيْسَ عَلَيْكُمْ جُنَاحٌ أَن تَقْصُرُوا۟ مِنَ ٱلصَّلَوٰةِ إِنْ خِفْتُمْ أَن يَفْتِنَكُمُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوٓا۟ ۚ إِنَّ ٱلْكَٰفِرِينَ كَانُوا۟ لَكُمْ عَدُوًّۭا مُّبِينًۭا
Cuando estéis de viaje, no hay incoveniente en que abreviéis la azalá, si teméis un ataque de los infieles. Los infieles son para vosotros un enemigo declarado.
Cuando viajen a lo largo de la Tierra, no cometen falta si realizan dos unidades de oración en lugar de cuatro porque temen un acto de hostilidad de parte de los incrédulos, ya que la aversión de los incrédulos hacia ustedes es un hecho notorio.