يَٰٓأَيُّهَا ٱلنَّاسُ ٱتَّقُوا۟ رَبَّكُمُ ٱلَّذِى خَلَقَكُم مِّن نَّفْسٍۢ وَٰحِدَةٍۢ وَخَلَقَ مِنْهَا زَوْجَهَا وَبَثَّ مِنْهُمَا رِجَالًۭا كَثِيرًۭا وَنِسَآءًۭ ۚ وَٱتَّقُوا۟ ٱللَّهَ ٱلَّذِى تَسَآءَلُونَ بِهِۦ وَٱلْأَرْحَامَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ عَلَيْكُمْ رَقِيبًۭا
¡Hombres! ¡Temed a vuestro Señor, Que os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres! ¡Temed a Alá, en Cuyo nombre os pedís cosas, y respetad la consanguinidad! Alá siempre os observa.
Seres humanos, teman a su Señor ya que Él los ha creado a partir de una sola alma, su padre Adán y luego, a partir de Adán, creó a su esposa Eva, madre de ustedes. Después, esparció a través de su descendencia numerosos seres humanos, hombres y mujeres, por todos los rincones de la Tierra. Teman a Al-lah, por Quien se imploran unos a otros, como cuando dicen: “Yo te pido en el nombre de Al-lah hacer tal o cual cosa.” Por temor a Al-lah cuiden también los lazos de parentesco que los unen. Al-lah los observa: no ignora ninguno de sus actos y los retribuirá en consecuencia.