إِنَّ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ وَمَاتُوا۟ وَهُمْ كُفَّارٌۭ فَلَن يُقْبَلَ مِنْ أَحَدِهِم مِّلْءُ ٱلْأَرْضِ ذَهَبًۭا وَلَوِ ٱفْتَدَىٰ بِهِۦٓ ۗ أُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ وَمَا لَهُم مِّن نَّٰصِرِينَ
Si uno que no cree muere siendo infiel, aunque ofrezca como precio de rescate la tierra llena de oro, no se le aceptará. Esos tales tendrán un castigo doloroso y no encontrarán quienes les auxilien.
No se aceptará de parte de ninguno de aquellos que no creyeron y murieron siendo incrédulos, el ofrecimiento de una cantidad de oro equivalente al peso de la Tierra a cambio de la anulación de su castigo en el Infierno. Estos tendrán un castigo doloroso y no encontrarán socorro alguno el Día de la Resurrección que pueda alejar de ellos el suplicio.