قَالَتْ لَهُمْ رُسُلُهُمْ إِن نَّحْنُ إِلَّا بَشَرٌۭ مِّثْلُكُمْ وَلَٰكِنَّ ٱللَّهَ يَمُنُّ عَلَىٰ مَن يَشَآءُ مِنْ عِبَادِهِۦ ۖ وَمَا كَانَ لَنَآ أَن نَّأْتِيَكُم بِسُلْطَٰنٍ إِلَّا بِإِذْنِ ٱللَّهِ ۚ وَعَلَى ٱللَّهِ فَلْيَتَوَكَّلِ ٱلْمُؤْمِنُونَ
Sus enviados les dijeron: «No somos más que unos mortales como vosotros, pero Alá agracia a quien Él quiere de Sus siervos. Y nosotros no podemos aportaros una autoridad sino con permiso de Alá. ¡Que los creyentes confíen en Alá!»
En respuesta, sus mensajeros dijeron: “Somos personas como ustedes, por lo que no los culpamos por imitar a sus antepasados. El hecho de que sean personas no significa que deban imitarlos en todo. Entre Sus siervos, Al‑lah otorga favores únicos a quien Él desea, por lo que elegirá a algunos para que sean mensajeros para la humanidad. No podremos mostrarles evidencias o milagros salvo que Al-lah así lo desee. No está en nuestro poder hacerlos suceder, solo Al-lah es el que puede hacerlo. Los que creen confían todos sus asuntos a Al-lah.