ٱرْجِعُوٓا۟ إِلَىٰٓ أَبِيكُمْ فَقُولُوا۟ يَٰٓأَبَانَآ إِنَّ ٱبْنَكَ سَرَقَ وَمَا شَهِدْنَآ إِلَّا بِمَا عَلِمْنَا وَمَا كُنَّا لِلْغَيْبِ حَٰفِظِينَ
Regresad a vuestro padre y decid: '¡Padre! Tu hijo ha robado. No atestiguamos sino lo que sabemos. No podíamos vigilar lo oculto.
El hermano mayor les dijo que regresaran con su padre y le dijeran que su hijo había robado, y que el gobernador de Egipto lo había encarcelado como castigo por su robo, y que solo le contaron lo que sabían al ver la copa ser extraída de su bolsa. Ellos no sabían que él había robado, y si hubieran sabido, no habrían hecho una promesa a su padre para devolverlo.