يَٰصَىٰحِبَىِ ٱلسِّجْنِ أَمَّآ أَحَدُكُمَا فَيَسْقِى رَبَّهُۥ خَمْرًۭا ۖ وَأَمَّا ٱلْءَاخَرُ فَيُصْلَبُ فَتَأْكُلُ ٱلطَّيْرُ مِن رَّأْسِهِۦ ۚ قُضِىَ ٱلْأَمْرُ ٱلَّذِى فِيهِ تَسْتَفْتِيَانِ
¡Compañeros de cárcel! Uno de vosotros dos escanciará vino a su señor. El otro será crucificado y los pájaros comerán de su cabeza. Se ha decidido ya lo que me consultabais».
José les dijo a sus dos compañeros de prisión que interpretaría sus sueños. Les dijo que el que había soñado que estaba presionando uvas para hacer vino saldría de la prisión, volvería a su trabajo y serviría al rey. En cuanto al que había soñado que llevaba pan sobre su cabeza de donde comían los pájaros, sería ejecutado y crucificado, y los pájaros comerían de su cabeza. El asunto sobre el que consultaron ha sido resuelto y acontecerá. Era una realidad inevitable.