وَقَالَ ٱلَّذِى ٱشْتَرَىٰهُ مِن مِّصْرَ لِٱمْرَأَتِهِۦٓ أَكْرِمِى مَثْوَىٰهُ عَسَىٰٓ أَن يَنفَعَنَآ أَوْ نَتَّخِذَهُۥ وَلَدًۭا ۚ وَكَذَٰلِكَ مَكَّنَّا لِيُوسُفَ فِى ٱلْأَرْضِ وَلِنُعَلِّمَهُۥ مِن تَأْوِيلِ ٱلْأَحَادِيثِ ۚ وَٱللَّهُ غَالِبٌ عَلَىٰٓ أَمْرِهِۦ وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَ ٱلنَّاسِ لَا يَعْلَمُونَ
El que lo había comprado, que era de Egipto, dijo a su mujer: «¡Acógele bien! Quizá nos sea útil o lo adoptemos como hijo». Así dimos poderío a José en el país, y hasta le enseñamos a interpretar sueños. Alá prevalece en lo que ordena, pero la mayoría de los hombres no saben.
El egipcio que lo compró le dijo a su esposa: “Sé buena y cuídalo bien. Él puede beneficiarnos haciendo algunas de las cosas que necesitamos, o podemos adoptarlo como hijo”.
Así fue como salvé a José de ser asesinado, lo saqué del pozo y suavicé el corazón del gobernador hacia él, y lo establecí en Egipto para enseñarle la interpretación de los sueños.
Al-lah tiene el control total de Sus asuntos. Nadie puede imponerle nada, pero la mayoría de las personas lo ignora.