لَقَدْ كَانَ فِى قَصَصِهِمْ عِبْرَةٌۭ لِّأُو۟لِى ٱلْأَلْبَٰبِ ۗ مَا كَانَ حَدِيثًۭا يُفْتَرَىٰ وَلَٰكِن تَصْدِيقَ ٱلَّذِى بَيْنَ يَدَيْهِ وَتَفْصِيلَ كُلِّ شَىْءٍۢ وَهُدًۭى وَرَحْمَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يُؤْمِنُونَ
Hay en sus historias motivo de reflexión para los dotados de intelecto... No es un relato inventado, sino confirmación de los mensajes anteriores, explicación detallada de todo, dirección y misericordia para gente que cree.
En las historias de los mensajeros y sus pueblos, como en la historia de José y sus hermanos, hay enseñanzas que aprender para los que usan su mente. El Corán, que contiene estas historias, no tiene palabras creadas e inventadas sobre Al-lah, sino una confirmación de las escrituras divinas reveladas por Al-lah y una explicación detallada de todo lo que necesita ser explicado sobre las leyes sagradas. Además, es una guía para alcanzar todo lo que es bueno, y una misericordia para aquellos que creen en él.