قَالُوا۟ يَٰشُعَيْبُ مَا نَفْقَهُ كَثِيرًۭا مِّمَّا تَقُولُ وَإِنَّا لَنَرَىٰكَ فِينَا ضَعِيفًۭا ۖ وَلَوْلَا رَهْطُكَ لَرَجَمْنَٰكَ ۖ وَمَآ أَنتَ عَلَيْنَا بِعَزِيزٍۢ
Dijeron: «¡Suayb! No entendemos mucho de lo que dices. Entre nosotros se te tiene por débil. Si no hubiera sido por tu clan, te habríamos lapidado. No nos impresionas».
El pueblo de Jetró le dijo: “¡Jetró! No entendemos mucho acerca de lo que has traído. Consideramos que eres débil entre nosotros y no eres uno de los líderes principales. Si no fuera porque tu familia sigue nuestras creencias religiosas, te habríamos lapidado. Para nosotros, no eres una persona de honor, por lo que no temeríamos matarte. La única razón por la que no te matamos es por respeto a tu familia”.